martes, 16 de marzo de 2010

Travesía del Aconcagua


El 15 de febrero de 2010, el banderín del CAU flameó sobre el techo de América!
Ese día, Beatriz Delgado alcanzó la cumbre del Aconcagua
junto a Patricia Soto y la australiana Susan Wills.
Superaron los 6.959m del Centinela de Piedra a través de la Ruta 360,
ascendiendo desde Plaza Argentina por Falso Polacos y descendiendo por la
Normal hasta Plaza de Mulas, completando 12 días en la montaña.
Felicitaciones Betty!

martes, 23 de febrero de 2010

Laguna y Lagruca

El 20 y 21 de febrero de 2010, Alvaro Vivanco (DAV) y Eduardo Atalah (CAU),
ascendimos los cerros Laguna (4.187m) y Lagruca (4.109m),
ambos en el cordón de Los Quempos.
Más detalles en el sitio del CAU.

Eduardo Atalah

lunes, 1 de febrero de 2010

Nevado de Piuquenes

Beatriz Delgado, integrando una salida del DAV,
alcanzó las cumbres del cerro Pirámide (5484m) y del Nevado Piuquenes (6012m).








Más fotos y relato en el sitio del CAU

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jueves, 28 de enero de 2010

Varela de 8 a 8

El 24 de enero, Beatriz Delgado y Eduardo Atalah hicimos el Varela (4.093m),
que se alza junto al Parva del Inca en el cajón Ojos de Agua.
Varela visto desde el sur.

Varela visto desde el sureste

Cajón Ojos de Agua y Juncal desde el Varela


Más fotos en el sitio del CAU


Eduardo Atalah

Punta Chile

En el año del bicentenario, nada mejor que comenzar con el Punta Chile (4377m).
Es así como el 10 de enero,
dos jóvenes patriotas se aventuraron en el cajón del Mesoncito,
superaron la empinada ladera sur desde el glaciar,
y conquistaron la cumbre con hermosas vistas al Freile,
Punta Brasil, Punta Italia, Cortaderas y demás enormes vecinos.
Y por cierto, nuestros próceres Carlos Esguerra y Pablo Silva.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Juncal

El Juncal había quedado entre las tareas pendientes luego de un intento cargado a los penitentes
que hicimos en enero de 2007. Tras desgarros, vocales de mesa, caderas rebeldes y hasta un
embarazo (felicidades Andrea y Pablo!!), el equipo quedó reducido a
Beatriz Delgado, Pablo Silva y Eduardo Atalah.

La caminata comenzó el 8 de diciembre desde Hornitos,
unos 9 Km al sur de la cuesta Caracoles, en Portillo.
El primer día nos acompañó Carlos Esguerra y su hermano Mauricio, que afortunadamente
oficiaron de porteadores, aliviando la marcha hasta la morrena del glaciar norte del Juncal.

El glaciar estaba en buenas condiciones, con la mayoría de las grietas cubiertas
y puentes firmes para atravesarlas,
aunque igual anduvimos metiendo las patas más profundo de lo esperado.

Luego de 7 horas habíamos recorrido toda la lengua glaciar hasta el pie del cerro.

Allí encontramos una cresta sin nieve y una breve vertiente,
así que a a 3.300m instalamos el Campamento 1.

La segunda jornada fue extenuante,
pues exigió superar un desnivel de 1300m cargados con todo el equipo.

Además hay algunos pasos complicados, como la banda de rocas conocida como flechas verdes,
por la que hay pintada en una de sus caras.

El paso por las flechas verdes es corto, aunque bien expuesto.

Luego se debe sortear una banda de hielo ...

... que no estaba muy al descubierto, lo que nos permitió superarla sin asegurar.

A continuación enfrentamos una gran rimaya que conviene rebasar por su costado sur,
donde encontramos un puente seguro.

Tras la rimaya, una canaleta conduce directo a un aéreo balcón a 4680m,
propicio para instalar el C2.
La pendiente es tan pronunciada, que por ella se nos fue un mástil,
así que la pobre carpa quedó medio coja.

Allí nos quedamos todo el día siguiente, disfrutando incomparables vistas al Aconcagua,
al Mercedario y a otra infinidad de cumbres.

Al cuarto día intentamos la cumbre.
Salimos a las 3:45 por una canaleta que bordea el glaciar a lo largo de una intimidante
línea de seracs y que remata en su meseta superior, a 5200m.
Desde ese lugar ya se puede apreciar el largo filo que conduce a la cima.

Desde la meseta al oeste hay una vista soberbia al Alto los Leones y su glaciar ...

... y hacia el norte, al Aconcagua y sus vecinos.

La parte superior del glaciar estaba surcada por grandes grietas,
algunas de ellas de más de 20m de profundidad.

Desde arriba se alcanza a ver buena parte del valle del río Juncal,
incluso hasta Hornitos, donde dejamos el auto.

Hacia el noreste se abren magníficos valles glaciares,
que nos daban la impresión de estar en Patagonia.

Tras 2h cruzando la meseta glaciar, alcanzamos el filo cumbrero,
que presenta un acarreo típico de nuestros cerros de la zona central.
Parece corto, pero nos demandó casi tres horas, en las que sino es por Betty y Pablo,
me quedo durmiendo la siesta de los apunados.

Finalmente, pasadas las 13:30, alcanzamos la cumbre,
justo cuando las nubes se elevaban desde el valle.

El abrazo fue emocionante.
Luego de 10h de esfuerzo, el Juncal nos premio con una visión grandiosa de valles y glaciares.

Hacia el sur se alza el Nevado del Plomo ...

... y hacia el SO, la Cumbre Chilena del Juncal,
mientras Pablo revisaba el Libro del Banco de Chile.
Al respecto hay que decir que el GPS sólo nos marcó 5935m,
lo que ratifica las dudas acerca de si el Juncal es efectivamente un 6mil.

Alcanzamos a estar 10min en la cumbre y comenzó a nevar,
pero antes y frente a nuestras rogativas, el Juncal nos reveló cómo debíamos votar el domingo.

El descenso fue largo y nevado ...

... pero nos permitió disfrutar del magnífico paisaje
que nos habíamos perdido por subir de noche.

Al quinto día y luego de desarmar el C2, iniciamos el retorno a Santiago,
que incluyó sabrosos eventos, como saltar la rimaya, rapelear la banda de hielo ...

... y sobrevivir a la extensa lengua frontal del glaciar norte del Juncal.

Para que Pablo no manejara tan carreteado, alojamos en la Vega Nacimiento,
para recién el domingo 13, reaparecer en Hornitos.
Allí nos encontramos con Catherine Kenrick, impulsora del Parque Andino Juncal
y su cuñado John Dinges, ex corresponsal del Washington Post en Chile
y autor del libro Operación Condor,
quienes nos recibieron efusivamente con un delicioso café en grano y tostadas.
Luego de amena conversa, regresamos a tiempo para votar en Santiago
y cumplir con el mandato de la montaña.

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Eduardo Atalah

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